La obra se basa en la historia real de Amélie Hélie, una prostituta francesa del París de la Belle Époque, a la que se conocía como Casque d´Or por su bonito pelo rubio, que es el título original del film. El estreno de la película se retrasó más de lo debido ya que el viudo de Amélie intentó sacar una orden judicial en su contra, alegando que violaba la privacidad de su esposa. El escenario de la obra de Becker es el distrito Belville de París en 1904 y es el lugar perfecto para esta historia de amor trágico.
Tal vez Casque d´Or representa mejor que ninguna de sus películas, la manera de hacer cine de Jacques Becker. Su principal preocupación es mostrar la esencia de la vida humana, sufrimiento, placer, derrotas, victorias. Becker dijo una vez: “No quiero demostrar nada, excepto que la vida es más fuerte que todo lo demás”. El primer encuentro ente Manda y Marie lo demuestra, el intercambio de palabras es casi inexistente pero no es necesario, porque el lenguaje corporal lo sustituye, y uno se da cuenta instantáneamente la atracción entre ambos.
La historia se centra en la relación entre Georges Manda (Serge Reggiani) y Marie (Simone Signoret), Marie es la novia de Roland jefe de una pandilla de delincuentes, y Manda es un ex convicto que ahora lleva una vida formal, y que casualmente conoce a uno de los miembros de la pandilla, en un bar bailando es como se conocen y se enamoran a primera vista los protagonistas. Tras empezar una relación en secreto la banda de Roland se entera y esto hace que los dos hombres, Manda y Roland organicen una pelea en la parte de atrás de un bar para resolver sus diferencias, finalmente Roland muere. A partir de aquí los enamorados se enfrentan a grandes dificultades y tienen que huir al campo. Más adelante se suceden intentos de traición y chantaje hacia Manda, el cual tendrá que superarlos como sea, siempre teniendo en mente su amor por Marie.
Es imposible no hablar de la maravillosa actriz principal, Simone Signoret, es uno de los mejores papeles de esta legendaria actriz francesa, en los que combina el lenguaje corporal, facial y el diálogo de una forma inmejorable. Pudo ayudar a esta interpretación los consejos que dio Becker a sus actores: “Quería que mis actores se comportaran como si estuvieran viviendo el momento, no como si simplemente fueran vestidos de época”. Así, Becker demostró que fue también un gran director de actores, sensible y atento consiguió sacar siempre lo mejor de ellos.
Para mí París bajos fondos, es después de Le Trou la mejor película de Jacques Becker, una obra cargada de sensaciones, que te hace disfrutar y sentir la historia como si la estuvieras viviendo tú mismo, ésto es debido a la naturalidad y la manera que tiene Becker de rodar y de enfocar sus obras, con una sensibilidad única.
Es una adaptación de la novela homónima de Albert Simonin, de la que se dice que tuvo un impacto revolucionario en la escritura de delincuencia francesa. Se estrenó en Paris en Marzo de 1954, donde no obtuvo un gran éxito. Marcó el debut de Lino Ventura en la pantalla. No toquéis la pasta es un claro ejemplo de las influencias culturales entre Francia y EEUU, en el ámbito cinematográfico, como por ejemplo en las películas de delincuencia francesa y gángsters, películas con las que los franceses y americanos se atribuyen la creación del cine negro. Lo que si es cierto, es que No toquéis la pasta allanó el camino a otras grandes películas francesas de robos al estilo americano, que se realizaron después de 1955, un ejemplo podría ser la famosa y gran película Du Rififi chez les Hommes (Rififi) de Jules Dasin.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Jean Gabin no había tenido trabajos de mucho reconocimiento, pero en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 1954 gano la Copa Volpi como mejor actor por su interpretación en esta película. Max es un personaje que está cansado de la estupidez de los bajos fondos y desea escapar, es un hombre que quiere cambiar totalmente de medio, y aunque ha sido destructiva, la delincuencia es lo que más lugar ha ocupado en su vida, pero ahora ya esta rendido. Contrariamente al prototipo de héroe en las películas de gángsters, Max ha alcanzado ya un poder que en realidad no quiere o no necesita más, cuando tradicionalmente se muestra como los gángsters llegan al tope de poder y por ambición les desborda y lo llegan a perder todo.
La película se centra en Max que ha dado el que quiere que sea su último golpe, el robo de cincuenta millones de francos en lingotes de oro, el robo debió ser fácil, lo difícil será esperar el tiempo necesario para que el botín pase desapercibido y pueda ser vendido. En No toquéis la pasta a Becquer no le hace falta mostrar ni siquiera explicar el robo, simplemente se ve un informe en el periódico. El genio de Becquer prefiere centrarse decididamente en lo que viene antes o después de las acciones decisivas. Por eso podemos ver a Gabin y su socio del crimen, a medianoche en uno de los apartamentos de Max, como comen paté con tostadas y beben vino, y como luego se cepillan los dientes, y se reparten las camas y los pijamas tranquilamente en lo que es para mí la secuencia más memorable de la película.
Magnifica también es la escena final cuando Max elige en la maquina de música del bar, o jukebox, su canción favorita, y comienza a sonar esa melodía mientras aparecen los créditos finales, es como una manera de asumir la derrota de forma positiva y alegre. Jacques Becker vuelve a demostrar una vez más lo bien que sabe hacer las películas y como las marca con su sello y estilo personal.
Los amantes de Montparnasse es un inquietante examen sobre la figura del artista incomprendido, y de lo irónica que puede llegar a ser la fama. La película repasa los últimos años de vida del pintor Amedeo Modigliani. Becker realizo una magnífica película, honesta pero profundamente pesimista, que deja al espectador con una amarga sensación.
Modigliani fue uno de esos artistas con un talento desbordante pero que en su vida nunca llegaron a reconocerles su éxito, y que después de su muerte pasan a ser genios de la historia del arte. Su trabajo fue rechazado y ridiculizado durante toda su vida. Modi, como le conocían sus amigos, era un hombre de excesos, indisciplinado e inestable, en ocasiones violento y alcohólico, pero nadie duda ahora de su genuino talento. Su falta de concentración, la mala suerte y su comportamiento autodestructivo hicieron que el indiscutible valor artístico de Modigliani no fuera reconocido en vida.
Los amantes de Montparnasse originalmente iba a haber sido dirigida por Max Ophuls, pero cayo gravemente enfermo de manera que no podía hacerse cargo del proyecto, y sugirió que otro gran director dirigiera la película, Jacques Becker, Ophuls murió días antes del estreno de la película. Becker prefiere centrarse en la parte más sombría del genio, mostrando continuamente escenas de él en los bares, con sus amantes, o en sus momentos violentos, en vez de mostrar al artista trabajando, aunque Modigliani no se caracterizó por una pintura meticulosa, sino que utilizaba grandes trazos y termina sus obras muy rápido, habitualmente pintaba en momentos de gran inspiración, cuando estaba ebrio o después del alguna experiencia intensa.
Gerard Philipe interpreta el papel de Modigliani de manera sensacional, viendo su actuación se podría pensar que el papel estaba escrito literalmente para él, es sin duda uno de sus mejores papeles. A esta buena interpretación contribuyó el director de fotografía Christian Matras que captura en la cara de Philipe una verdadera sensación de tormento y desesperación. Gerard Philipe murió pocos años después de rodar la película, casualmente a la misma edad que Modigliani, a los treinta y siete años.
Otra gran personaje de la película es su agente y gran amigo, el marchante de arte Zborowsky, que siguió siendo su representante incluso con el poco mercado que tenia Modi y el escaso beneficio que le reportaba, aún así lo acompaño en todo momento, pagándole el alquiler el mismo, buscando continuamente compradores y animándole en los momentos mas difíciles. Modi, encontró a la mujer que de verdad amaba, dejando de una vez a un lado a sus amantes, en una academia de pintura, una joven estudiante, Jeanne, que quedó totalmente enamorada de él, de tal manera que desafía a sus padres marchandose de casa para poder compartir la vida con el genio.
La escena final de la película cumple su objetivo de una manera muy eficaz, es un final trágico y doloroso, que te produce rabia y tristeza por lo acontecido. Jacques Becker no quiso mostrar en el film, el tremendo desenlace que tuvo la historia en la vida real, después de la muerte de Modigliani, Jeanne su mujer, embarazada de nueve meses en ese momento, se suicido saltando desde lo alto de un quinto piso. Jacques Becker supo plasmar muy bien la gran fuerza y el carisma que tienen este tipo de artistas, la atracción que producen a la gente que les rodea, teniendo siempre grandes defectos, y aún así pueden llegar a provocar algo tan trágico como el suicidio de Jeanne.
La evasión es una obra maestra indiscutible, además es una de las películas por las que siento especial predilección, una película que no se me olvida nunca y que siempre que hablo de cine la tengo presente. La evasión fue aclamada como obra maestra por los directores de lanouvelle vague y más particularmente por François Truffaut. Hoy en día sigue manteniéndose como uno de los mejores dramas carcelarios de todos los tiempos, teniendo en cuenta lo amplio que es el género y la cantidad de films que se han realizado posteriormente sobre fugas.
Es inevitable no comparar La evasión con la gran película de Bresson, Un condenado a muerte se ha escapado, y de la que ya hablé en la temática del propio director. Pero estas dos películas tienen muchas diferencias, la de Bresson es más un trabajo espiritual, en cambio, Becker se centra más en la realidad, sombría y oscura. Además de que el deseo de escapar de la prisión en la película de Bresson es una cuestión de vida o muerte y en la de Becker está impulsada por la necesidad de ser libre y destruir el régimen que trata a los prisioneros como animales.
Para añadir más sensación de realismo, Jacques Becker incluyó actores no profesionales para la película y además no hay una sola nota musical durante todo el largometraje hasta que aparecen los títulos de crédito, es realmente difícil imaginar una película de gran tensión y suspense con ausencia total de música, pues Becker lo consigue magistralmente.
La evasión está basada en un hecho real de la postguerra, en el que un grupo de cinco presos tratan de llevar a cabo una fuga en la cárcel de La Sante en París, es una adaptación de la novela que escribió uno de los ex-presos que protagonizaron la fuga, José Giovanni. La película comienza con el protagonista de la película, Roland, diciendo: “Mi amigo Jacques Becker ha descrito con todo detalle una historia verídica, la mía” y es verdad, porqué el actor que interpreta a Roland, Jean Keraudy, participó en el intento de fuga que se describe en la película, y donde interpretó el papel que tuvo en la vida real.
Le Trou, título original, y que quiere decir “el agujero” no hace referencia a la prisión ni a la celda que los mantiene encerrados, sino al agujero que excavan en su celda durante la fuga, un agujero que conduce a la liberación, una escena esplendida se produce cuando dos de los presos terminan el agujero y pasan a través del alcantarillado, y asoman sus cabezas por la alcantarilla viendo la calzada, la libertad.
Gran parte de la fascinación visual de la película gira en torno al proceso doloroso de excavar ese túnel a través de la pared de hormigón de la alcantarilla que hay bajo la celda. Los largos planos detallistas de los trabajos que realizan para fugarse como el incesante golpear del hierro contra la piedra del suelo de la celda, un golpear tan duro y difícil, hace que el espectador comparta su dolor, su frustración, pero también su optimismo. Muchas escenas de los métodos que usan, sobre todo Roland, para salvar todas las dificultades técnicas que se le plantean en su camino a la libertad son magistrales, como el ejercicio circense que hace junto a Manu para no ser vistos por un guardia tras una columna, genial.
Se ha comentado muchas veces el perfecto control que posee Jacques Becker sobre el tiempo cinematográfico, y en La evasión lo muestra de forma muy compleja, el tiempo de la película está dividido en dos partes. En la primera, Becker insiste en reflejar el tiempo real, dando mucha importancia a los acontecimientos que tendrían lugar si fuera la vida real. Sin embargo en la segunda mitad, Becker aprovecha inteligentemente que los presos antes no podían medir el tiempo y que Roland ha fabricado un reloj de arena, entonces ahora el tiempo se puede medir y con ello la película va más deprisa, las acciones son más cortas y menos detallistas, este contraste de tiempos nos prepara para el sorprendente final de La evasión.
Uno de los detalles que más me gustan de la película es el invento del pequeño periscopio, que fabrican con un trozo de espejo y un cepillo de dientes, impresionantes las imágenes filmadas a través del espejo. Ya que los guardias hacen estrictos controles a los presos, tanto en los paquetes de alimentos, como en el horario, etc, pues ellos usaneste artilugio para espiar a los guardias, y contrarrestar así sus métodos invasivos.
Destacar el contraste entre los personajes de Geo, que colabora y ayuda a sus compañeros hasta el final en la excavación del túnel para luego comunicarles que no se va a fugar por que no le compensa. Con el papel de Gaspard que es un hombre débil y un traidor. Jacques Becker en Le trou refleja como nadie lo que es el compañerismo, la lealtad, el trabajo en equipo y la traición. El director estaba enfermo durante el rodaje, y murió sin haber terminado la mezcla de sonido, la película se terminó como deseaba Becker, pero después de su no muy exitoso estreno el productor decidió recortar la película de ciento cuarenta minutos a ciento trece. Es una auténtica lastima que ese metraje se perdiera y no podamos disfrutar de la obra completa, aun así, La evasión es una fascinante obra maestra.
Ha sido, sin duda, uno de los grandes directores y artistas de la historia del cine, con sus más de cuarenta películas ha influido notablemente en la evolución del séptimo arte, sus películas abarcan casi todos los géneros, excepto la comedia. Trabajó sobre todo en Alemania y Estados Unidos. La primera parte de su obra, realizada en Alemania, donde firmó títulos como Metrópolis o Las tres luces, es puramente expresionista, y se caracteriza por retratar la civilización de forma oscura a la vez que lírica. Durante su exitosa carrera en EEUU realizó obras maestras como Perversidad o Los Sobornados y fue uno de los precursores del magnífico Cine negro o Film Noir. La verdad es que estas semanas podría hablar de un gran número de sus películas, pero he elegido las seis que para mí han sido sus obras más importantes y de las que hablaré, Metrópolis, M el vampiro de Dusseldorf, Furia, La mujer del Cuadro, Perversidad y Los Sobornados. Aunque se que dejo fuera grandes títulos como Las tres Luces, Los verdugos también mueren, etc… Quizás en otra ocasión será.
Nació en 1890 en Viena, cuando pertenecía al imperio Austrohúngaro, su nombre completo era Friedrich Christian Anton Lang. Su padre, que era un conocido arquitecto, intentó que su hijo siguiera sus pasos, aunque Fritz tenía más interés por la pintura o el dibujo. Empezó en 1907 los estudios de Ingeniería Civil como deseo de su padre, pero no duró ni un año, y en 1908 se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Viena para estudiar pintura, más tarde emprendió una serie de largos viajes a Asia, el norte de África y América. En 1913/14 continuó su educación en París con el pintor Maurice Denis, donde descubrió la película. Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 Lang regresó a Viena. Se ofreció como voluntario para el Ejército y durante la guerra Lang sufrió un accidente que le provocó la pérdida del ojo derecho. Al terminar la guerra comenzó a escribir guiones para Joe May reconocido director de la productora alemana Universum Film AG (UFA). En 1919 empezó a dirigir sus primeras películas, Hallblut y Las arañas (1920). El 25 de Septiembre 1920 la primera esposa de Lang, Lisa Rosenthal, muere por un disparo de su propio revólver. Se supone que espontáneamente se quitó la vida después de que ella había sido testigo de la aventura de su marido con la que se convertiría dos años más tarde en su segunda esposa, Thea von Harbou, quien colaboraría a partir de ahí con él como guionista, en grandes películas como Las tres Luces (1921) o las dos partes del Doctor Mabuse (1922, 1932). Junto a su mujer visitó Nueva York y los principales estudios cinematográficos de Hollywood. La experiencia probablemente inspiro la estética de rascacielos de la películas más famosas de Fritz Lang, que se estrenó en 1927, el clásico de ciencia ficción Metrópolis.
En 1931 dirige si primera película sonora, M el vampiro de Dusseldorf, una auténtica obra maestra que para mí debería estar entre las veinte mejores películas de la historia del cine. En 1933 con la toma de poder de los nazis, el ministro de cultura Goebbels, ofreció a Lang en una reunión privada y tras confesarse admirador suyo, hacerse cargo de los estudios UFA, ésto hace que Lang abandone Alemania esa misma noche en un tren a París, marchándose sin dinero y dejando atrás a su mujer.
En Francia en 1934 rueda Liliom, pero ese mismo año, Lang se trasladó a los Estados Unidos, donde lo acompañó su nueva novia, Lily Latté. Su matrimonio con Thea von Harbou se había destrozado, además ella tenia una ideología cercana a los nazis, opuesta a la de Lang.
En Hollywood rodaría grandes obras, entre ellas Furia (1935) su primera película en EEUU, protagonizada por Spencer Tracy, con la que obtuvo un gran éxito. Más tarde realizó películas tan conocidas como La Mujer del Cuadro en 1944 y Perversidad en 1945, ambas protagonizadas por el gran Edward G. Robinson o Los Sobornados (1954) protagonizada por Glenn Ford, todas ellas Obras de Cine negro. También tuvo que rodar muchas películas por obligación de las productoras, motivo que le hizo regresar a Alemania en el año 1956 donde dirigió sus tres últimas películas: El tigre de Esnapur (1959), La tumba india (1959) y Los crímenes del Dr. Mabuse (1960).
De Fritz Lang se podría hablar mucho más, ya que ha sido una de esas figuras clave del cine, un hombre que al principio decía frases como: “Para mí, el cine es vicio. Lo amo íntimamente. Siempre he creído que es el arte de nuestro siglo”. Y que termino diciendo: “Hoy en día, califico al cine de industria. Y pensar que podría haber sido un arte, pero lo han convertido en una industria. Han matado al arte”. Sólo cabe esperar que se equivoque en su última sentencia y que algún día el cine vuelva a tener algún artista de su nivel. A pesar de su gran talento y su admirada obra cinematográfica, Fritz Lang nunca obtuvo un Oscar como mejor director, lo que vuelve a demostrar el poco prestigio que tiene la ceremonia de los Oscar.
El 2 de Agosto 1976 Fritz Lang muere en Beverly Hills. Fue enterrado en el cementerio de Forest Lawn en Hollywood.