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viernes, 23 de octubre de 2009

Jacques Becker

Cuando se habla de los grandes directores franceses, casi nunca se nombra a Jacques Becker, probablemente por su escasa filmografía, pero con sólo trece películas, Jacques Becker para mí merece ocupar un puesto entre Renoir, Carné, Godard, Truffaut, etc. Porqué dentro de esos trece largometrajes hay algunas de las obras más artísticas, bellas y técnicas del cine francés, algunas muy influyentes, en directores, como lo reconoció el propio Truffaut, pero también en el propio cine francés como No toquéis la pasta o en el cine internacional como La Evasión.

El cine de Becker se caracteriza por el realismo y la técnica, es un director muy detallista, tiene la capacidad de construir dramas de una manera cautivadora y apasionante. Tiene una habilidad especial para dirigir a los actores con un equilibrio perfecto entre la psicología de los diálogos y la minuciosidad de la puesta en escena. También posee una un gran control del tiempo cinematográfico y al ver sus películas uno siempre siente que está viendo algo realmente auténtico. Estas semanas voy a hablar de las cuatro películas que me parecen más interesantes, La evasión, Los amantes de Montparnasse, No toquéis la pasta y París bajos fondos.

Nació el 15 de septiembre de 1906 en París, en una familia burguesa, su padre era el director de la empresa Fulmen y su madre que era de origen inglés, trabajaba en una casa de moda. Su familia viajaba regularmente de vacaciones al sur de Francia donde allí conoció alguna personalidad francesa, que eran amigos de la familia, como el director Jean Renoir o Paul Cezanne hijo del famoso pintor. Por cierto Jean Renoir era hijo del famoso pintor Pierre-Auguste Renoir.

Becquer trabajó entre otras cosas como camarero en barcos de crucero, que hacían la travesía Havre-Nueva York y uno de esos viajes en 1928 conoció a King Vidor, que le propuso trabajar como actor y director asistente, pero Becker decidió quedarse en Francia donde llegará a ser el asistente de Jean Renoir en los mejores años del director, entre 1932 y 1939. Empezó en la dirección en 1934 codirigiendo un cortometraje junto a Pierre Prevert, pero no fue hasta 1939 cuando se aventuró en solitario a dirigir una película, L´Or de Cristobal pero la abandonó en mitad del rodaje, y fue acabada por Jean Stelli. Después de este pequeño tropiezo, Jacques Becker pasó un año como prisionero de guerra, cuando regresó a París en 1942 consiguió realizar su primera película completa, Dernier atout. Becker bajo la ocupación alemana de Francia dirigió dos películas más de distinto corte, pero todas ellas basadas en un movimiento versátil de la cámara, en 1943 Goupi Mains Rouges y en 1945 Falbalas. Jacques Becker que destacaba por sus cualidades morales colaboró en el texto Cocos contra Corbeau para ayudar a Clouzot como ya conté en la entrada de Le Corbeau.

Después de la Segunda Guerra Mundial realizó varias comedias como Antoine et Antoinette que ganó la Palma de Oro del Festival Internacional de Cannes. En 1952 hizo una de sus grandes obras, Paris, Bajos fondos donde hace una poética revisión a fondo del Paris de principios del siglo XX. Un año después firmó No toquéis la pasta uno de los títulos que más influyeron en las posteriores películas de Film noir francés. Tras tres películas más, dirigió en 1958 un magnífico melodrama basado en la vida del pintor Modigliani, Los amantes de Montparnasse y en 1960 realizó su auténtica obra maestra y una de las películas mas importantes de la historia del cine La evasión basada en un hecho real, sobre la fuga que protagonizaron unos prisioneros en la cárcel de La Sante. Becker ya estaba enfermo durante el rodaje de La evasión y murió en París antes de que se terminara de montar el sonido.

Jacques Becker ha demostrado sobradamente con sus obras que es uno de los grandes directores del cine francés, y que como hizo su hijo, el realizador, Jean Becquer hay que defender su prestigio y su valor artístico para que no caiga en el olvido.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

París, Bajos Fondos 1952 (Casque d´Or)

La obra se basa en la historia real de Amélie Hélie, una prostituta francesa del París de la Belle Époque, a la que se conocía como Casque d´Or por su bonito pelo rubio, que es el título original del film. El estreno de la película se retrasó más de lo debido ya que el viudo de Amélie intentó sacar una orden judicial en su contra, alegando que violaba la privacidad de su esposa. El escenario de la obra de Becker es el distrito Belville de París en 1904 y es el lugar perfecto para esta historia de amor trágico.

Tal vez Casque d´Or representa mejor que ninguna de sus películas, la manera de hacer cine de Jacques Becker. Su principal preocupación es mostrar la esencia de la vida humana, sufrimiento, placer, derrotas, victorias. Becker dijo una vez: “No quiero demostrar nada, excepto que la vida es más fuerte que todo lo demás”. El primer encuentro ente Manda y Marie lo demuestra, el intercambio de palabras es casi inexistente pero no es necesario, porque el lenguaje corporal lo sustituye, y uno se da cuenta instantáneamente la atracción entre ambos.

La historia se centra en la relación entre Georges Manda (Serge Reggiani) y Marie (Simone Signoret), Marie es la novia de Roland jefe de una pandilla de delincuentes, y Manda es un ex convicto que ahora lleva una vida formal, y que casualmente conoce a uno de los miembros de la pandilla, en un bar bailando es como se conocen y se enamoran a primera vista los protagonistas. Tras empezar una relación en secreto la banda de Roland se entera y esto hace que los dos hombres, Manda y Roland organicen una pelea en la parte de atrás de un bar para resolver sus diferencias, finalmente Roland muere. A partir de aquí los enamorados se enfrentan a grandes dificultades y tienen que huir al campo. Más adelante se suceden intentos de traición y chantaje hacia Manda, el cual tendrá que superarlos como sea, siempre teniendo en mente su amor por Marie.

Es imposible no hablar de la maravillosa actriz principal, Simone Signoret, es uno de los mejores papeles de esta legendaria actriz francesa, en los que combina el lenguaje corporal, facial y el diálogo de una forma inmejorable. Pudo ayudar a esta interpretación los consejos que dio Becker a sus actores: “Quería que mis actores se comportaran como si estuvieran viviendo el momento, no como si simplemente fueran vestidos de época”. Así, Becker demostró que fue también un gran director de actores, sensible y atento consiguió sacar siempre lo mejor de ellos.

Para mí París bajos fondos, es después de Le Trou la mejor película de Jacques Becker, una obra cargada de sensaciones, que te hace disfrutar y sentir la historia como si la estuvieras viviendo tú mismo, ésto es debido a la naturalidad y la manera que tiene Becker de rodar y de enfocar sus obras, con una sensibilidad única.

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lunes, 19 de octubre de 2009

No Toquéis la Pasta 1954 (Touchez pas au grisbi)

Es una adaptación de la novela homónima de Albert Simonin, de la que se dice que tuvo un impacto revolucionario en la escritura de delincuencia francesa. Se estrenó en Paris en Marzo de 1954, donde no obtuvo un gran éxito. Marcó el debut de Lino Ventura en la pantalla. No toquéis la pasta es un claro ejemplo de las influencias culturales entre Francia y EEUU, en el ámbito cinematográfico, como por ejemplo en las películas de delincuencia francesa y gángsters, películas con las que los franceses y americanos se atribuyen la creación del cine negro. Lo que si es cierto, es que No toquéis la pasta allanó el camino a otras grandes películas francesas de robos al estilo americano, que se realizaron después de 1955, un ejemplo podría ser la famosa y gran película Du Rififi chez les Hommes (Rififi) de Jules Dasin.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Jean Gabin no había tenido trabajos de mucho reconocimiento, pero en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 1954 gano la Copa Volpi como mejor actor por su interpretación en esta película. Max es un personaje que está cansado de la estupidez de los bajos fondos y desea escapar, es un hombre que quiere cambiar totalmente de medio, y aunque ha sido destructiva, la delincuencia es lo que más lugar ha ocupado en su vida, pero ahora ya esta rendido. Contrariamente al prototipo de héroe en las películas de gángsters, Max ha alcanzado ya un poder que en realidad no quiere o no necesita más, cuando tradicionalmente se muestra como los gángsters llegan al tope de poder y por ambición les desborda y lo llegan a perder todo.

La película se centra en Max que ha dado el que quiere que sea su último golpe, el robo de cincuenta millones de francos en lingotes de oro, el robo debió ser fácil, lo difícil será esperar el tiempo necesario para que el botín pase desapercibido y pueda ser vendido. En No toquéis la pasta a Becquer no le hace falta mostrar ni siquiera explicar el robo, simplemente se ve un informe en el periódico. El genio de Becquer prefiere centrarse decididamente en lo que viene antes o después de las acciones decisivas. Por eso podemos ver a Gabin y su socio del crimen, a medianoche en uno de los apartamentos de Max, como comen paté con tostadas y beben vino, y como luego se cepillan los dientes, y se reparten las camas y los pijamas tranquilamente en lo que es para mí la secuencia más memorable de la película.

Magnifica también es la escena final cuando Max elige en la maquina de música del bar, o jukebox, su canción favorita, y comienza a sonar esa melodía mientras aparecen los créditos finales, es como una manera de asumir la derrota de forma positiva y alegre. Jacques Becker vuelve a demostrar una vez más lo bien que sabe hacer las películas y como las marca con su sello y estilo personal.

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domingo, 18 de octubre de 2009

Los Amantes de Montparnasse 1958 (Montparnasse 19)

Los amantes de Montparnasse es un inquietante examen sobre la figura del artista incomprendido, y de lo irónica que puede llegar a ser la fama. La película repasa los últimos años de vida del pintor Amedeo Modigliani. Becker realizo una magnífica película, honesta pero profundamente pesimista, que deja al espectador con una amarga sensación.

Modigliani fue uno de esos artistas con un talento desbordante pero que en su vida nunca llegaron a reconocerles su éxito, y que después de su muerte pasan a ser genios de la historia del arte. Su trabajo fue rechazado y ridiculizado durante toda su vida. Modi, como le conocían sus amigos, era un hombre de excesos, indisciplinado e inestable, en ocasiones violento y alcohólico, pero nadie duda ahora de su genuino talento. Su falta de concentración, la mala suerte y su comportamiento autodestructivo hicieron que el indiscutible valor artístico de Modigliani no fuera reconocido en vida.

Los amantes de Montparnasse originalmente iba a haber sido dirigida por Max Ophuls, pero cayo gravemente enfermo de manera que no podía hacerse cargo del proyecto, y sugirió que otro gran director dirigiera la película, Jacques Becker, Ophuls murió días antes del estreno de la película. Becker prefiere centrarse en la parte más sombría del genio, mostrando continuamente escenas de él en los bares, con sus amantes, o en sus momentos violentos, en vez de mostrar al artista trabajando, aunque Modigliani no se caracterizó por una pintura meticulosa, sino que utilizaba grandes trazos y termina sus obras muy rápido, habitualmente pintaba en momentos de gran inspiración, cuando estaba ebrio o después del alguna experiencia intensa.

Gerard Philipe interpreta el papel de Modigliani de manera sensacional, viendo su actuación se podría pensar que el papel estaba escrito literalmente para él, es sin duda uno de sus mejores papeles. A esta buena interpretación contribuyó el director de fotografía Christian Matras que captura en la cara de Philipe una verdadera sensación de tormento y desesperación. Gerard Philipe murió pocos años después de rodar la película, casualmente a la misma edad que Modigliani, a los treinta y siete años.

Otra gran personaje de la película es su agente y gran amigo, el marchante de arte Zborowsky, que siguió siendo su representante incluso con el poco mercado que tenia Modi y el escaso beneficio que le reportaba, aún así lo acompaño en todo momento, pagándole el alquiler el mismo, buscando continuamente compradores y animándole en los momentos mas difíciles. Modi, encontró a la mujer que de verdad amaba, dejando de una vez a un lado a sus amantes, en una academia de pintura, una joven estudiante, Jeanne, que quedó totalmente enamorada de él, de tal manera que desafía a sus padres marchandose de casa para poder compartir la vida con el genio.

La escena final de la película cumple su objetivo de una manera muy eficaz, es un final trágico y doloroso, que te produce rabia y tristeza por lo acontecido. Jacques Becker no quiso mostrar en el film, el tremendo desenlace que tuvo la historia en la vida real, después de la muerte de Modigliani, Jeanne su mujer, embarazada de nueve meses en ese momento, se suicido saltando desde lo alto de un quinto piso. Jacques Becker supo plasmar muy bien la gran fuerza y el carisma que tienen este tipo de artistas, la atracción que producen a la gente que les rodea, teniendo siempre grandes defectos, y aún así pueden llegar a provocar algo tan trágico como el suicidio de Jeanne.

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sábado, 17 de octubre de 2009

La Evasión 1960 (Le Trou)

La evasión es una obra maestra indiscutible, además es una de las películas por las que siento especial predilección, una película que no se me olvida nunca y que siempre que hablo de cine la tengo presente. La evasión fue aclamada como obra maestra por los directores de la nouvelle vague y más particularmente por François Truffaut. Hoy en día sigue manteniéndose como uno de los mejores dramas carcelarios de todos los tiempos, teniendo en cuenta lo amplio que es el género y la cantidad de films que se han realizado posteriormente sobre fugas.

Es inevitable no comparar La evasión con la gran película de Bresson, Un condenado a muerte se ha escapado, y de la que ya hablé en la temática del propio director. Pero estas dos películas tienen muchas diferencias, la de Bresson es más un trabajo espiritual, en cambio, Becker se centra más en la realidad, sombría y oscura. Además de que el deseo de escapar de la prisión en la película de Bresson es una cuestión de vida o muerte y en la de Becker está impulsada por la necesidad de ser libre y destruir el régimen que trata a los prisioneros como animales.

Para añadir más sensación de realismo, Jacques Becker incluyó actores no profesionales para la película y además no hay una sola nota musical durante todo el largometraje hasta que aparecen los títulos de crédito, es realmente difícil imaginar una película de gran tensión y suspense con ausencia total de música, pues Becker lo consigue magistralmente.

La evasión está basada en un hecho real de la postguerra, en el que un grupo de cinco presos tratan de llevar a cabo una fuga en la cárcel de La Sante en París, es una adaptación de la novela que escribió uno de los ex-presos que protagonizaron la fuga, José Giovanni. La película comienza con el protagonista de la película, Roland, diciendo: “Mi amigo Jacques Becker ha descrito con todo detalle una historia verídica, la mía” y es verdad, porqué el actor que interpreta a Roland, Jean Keraudy, participó en el intento de fuga que se describe en la película, y donde interpretó el papel que tuvo en la vida real.

Le Trou, título original, y que quiere decir “el agujero” no hace referencia a la prisión ni a la celda que los mantiene encerrados, sino al agujero que excavan en su celda durante la fuga, un agujero que conduce a la liberación, una escena esplendida se produce cuando dos de los presos terminan el agujero y pasan a través del alcantarillado, y asoman sus cabezas por la alcantarilla viendo la calzada, la libertad.

Gran parte de la fascinación visual de la película gira en torno al proceso doloroso de excavar ese túnel a través de la pared de hormigón de la alcantarilla que hay bajo la celda. Los largos planos detallistas de los trabajos que realizan para fugarse como el incesante golpear del hierro contra la piedra del suelo de la celda, un golpear tan duro y difícil, hace que el espectador comparta su dolor, su frustración, pero también su optimismo. Muchas escenas de los métodos que usan, sobre todo Roland, para salvar todas las dificultades técnicas que se le plantean en su camino a la libertad son magistrales, como el ejercicio circense que hace junto a Manu para no ser vistos por un guardia tras una columna, genial.

Se ha comentado muchas veces el perfecto control que posee Jacques Becker sobre el tiempo cinematográfico, y en La evasión lo muestra de forma muy compleja, el tiempo de la película está dividido en dos partes. En la primera, Becker insiste en reflejar el tiempo real, dando mucha importancia a los acontecimientos que tendrían lugar si fuera la vida real. Sin embargo en la segunda mitad, Becker aprovecha inteligentemente que los presos antes no podían medir el tiempo y que Roland ha fabricado un reloj de arena, entonces ahora el tiempo se puede medir y con ello la película va más deprisa, las acciones son más cortas y menos detallistas, este contraste de tiempos nos prepara para el sorprendente final de La evasión.

Uno de los detalles que más me gustan de la película es el invento del pequeño periscopio, que fabrican con un trozo de espejo y un cepillo de dientes, impresionantes las imágenes filmadas a través del espejo. Ya que los guardias hacen estrictos controles a los presos, tanto en los paquetes de alimentos, como en el horario, etc, pues ellos usan este artilugio para espiar a los guardias, y contrarrestar así sus métodos invasivos.

Destacar el contraste entre los personajes de Geo, que colabora y ayuda a sus compañeros hasta el final en la excavación del túnel para luego comunicarles que no se va a fugar por que no le compensa. Con el papel de Gaspard que es un hombre débil y un traidor. Jacques Becker en Le trou refleja como nadie lo que es el compañerismo, la lealtad, el trabajo en equipo y la traición. El director estaba enfermo durante el rodaje, y murió sin haber terminado la mezcla de sonido, la película se terminó como deseaba Becker, pero después de su no muy exitoso estreno el productor decidió recortar la película de ciento cuarenta minutos a ciento trece. Es una auténtica lastima que ese metraje se perdiera y no podamos disfrutar de la obra completa, aun así, La evasión es una fascinante obra maestra.

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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Henri-Georges Clouzot (H. G. Clouzot)

H. G. Clouzot como se le suele conocer, fue director, productor y guionista del cine francés. Clouzot no es el típico director francés que podemos tener en mente, en sus películas no es relevante el lirismo, el humanismo ni si quiera el romanticismo, la mayoría de sus películas son auténticos thrillers, cargados de atmósferas angustiosas, sórdidas y sobre todo de suspense. Podríamos decir que ha sido uno de los pocos directores que le ha plantado cara en esto del suspense al maestro Hitchcock, y si Sir Alfred es considerado el absoluto maestro del suspense, Clozout lo sería sin duda del cine francés. Su cine no sólo se caracteriza por tener una estructura narrativa perfecta si no que gracias a su especial y particular visión del mundo, sus películas están cargadas de malicia, crueldad, avaricia, traición, envidia, los personajes siempre traicionan, explotan a otros, el amor carece de toda ternura y la amistad es frágil. Es una amarga visión de la vida, que seguramente estaba relacionada con su mala salud, llego incluso a pasar cuatro años en cama debido a la tuberculosis. Adquiere una reputación de director tiránico sobre todo con sus actores, a los cuales aterrorizaba para hacer que sacaran lo mejor de ellos mismos. Dirigió un total de trece largometrajes.

Esta semana voy a repasar las que para mí han sido sus cuatro mejores películas, Le Corbeau, En legítima defensa, El salario del miedo y Las diabolicas.

Nació en Nirot, Francia, el 20 de Noviembre de 1907 y su entrada en el cine surgió de la necesidad de encontrar un trabajo estable. Después de acabar sus estudios de ciencias políticas trabajo como periodista del “Paris-midi” y después fue secretario del músico Rene Dorin y más tarde como escritor para el cine. En 1931 debuta como director haciendo su primer cortometraje, llamado Le terreur des Batignolles. Pero una grave enfermedad lo mantuvo alejado casi diez años del cine, durante de los cuales 4 de ellos los paso en un sanatorio donde leyó numerosas novelas policíacas, que le servirían de inspiración para sus películas, incluso llego a decir “Todo se lo debo al Sanatorio, eso fue mi colegio, fue allí donde aprendí a leer y a escribir y donde vi como funcionan los otros seres humanos y yo mismo” hasta que en 1941 realizó su primer largometraje, El asesino vive en el 21. Y en 1943 realizó la que para muchos es su mejor film, El Cuervo película que fue producida por los nazis (como casi todas las películas de la Francia ocupada) y al acabar la guerra fue prohibida, acusada de ser una película colaboracionista, incluso Clouzot fue inhabilitado durante un tiempo.

Cuando volvió detrás de las cámaras encadenó una serie de grandes películas, donde destacan en 1947 En legitima defensa, en 1949 Manon y en su momento de mayor esplendor dirigió las que para mi son sus dos mejores obras maestras, en 1953 El salario del miedo y en 1955 Las diabolicas. Con El salario del miedo obtuvo el mayor reconocimiento de su carrera, ganando La Palma de Oro del Festival de Cannes de 1953 con Mención Especial para Charles Vanel, el mismo año gano El Oso de Oro del Festival de Berlín y en 1955 el premio BAFTA a la mejor película.

Aunque su película más conocida hoy en día sigue siendo Las Diabolicas, película que impacto mucho al mismísimo Alfred Hitchcock de tal manera que se sospecha que la famosa escena de la ducha de Psicosis esta basada en la escena de la bañera de Las Diabolicas, y que incluso “Hitch” hizo Psicosis para volver a obtener el reconocimiento de maestro del suspense después del grandísimo éxito de Las Diabolicas.

Después de tanto suspense Clouzot se tomo un respiro, realizando en 1956 un documental sobre la creación artística llamado El misterio de Picasso y convenció al excepcional músico Herbert von Karajan para realizar una serie de trece películas sobre los secretos de la composición musical, al final sólo se rodaron cinco, pero Von Karajan quedó impresionado por Clouzot. En 1957 rodó Los espías. La delicada salud le obliga a empezar a espaciar más sus películas, y no es hasta 1960 cuando realiza su siguiente película, La verdad y en 1968 su última película La Prisionera.

Clouzot murió el 12 de Enero de 1977 en Paris, desgraciadamente el gran éxito que obtuvo mientras vivió se fue perdiendo poco a poco después de su muerte, y hoy en día para muchos es un director todavía por descubrir.

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martes, 8 de septiembre de 2009

El Cuervo 1943 (Le Corbeau)

Es la segunda película de Clouzot y su primera gran obra, para muchos su mejor film, para mí lo son El salario del miedo y Las diabólicas, aunque tengo que reconocer que El cuervo está a la altura de las dos anteriores, es una película muy especial, extremadamente oscura y perversa, con un final casi imposible de imaginar y que obviamente está entre las 3 mejores obras de Clouzot.

El cuervo, es una película que tuvo una repercusión muy importante, nada más estrenarse, ya se hablaba de obra maestra, pero pronto fue atacada violentamente por su inmoralidad por los católicos y la derecha, también por la visión tan sórdida y negra con la que se describe la sociedad rural francesa y Francia en definitiva. Clouzot realizó El cuervo en plena ocupación alemana, el film fue tachado de propaganda nazi y de colaboracionista, hasta tal punto que un diario comunista comparó la película con el Mein Kampf, Goebbels creador de la empresa Continental-Films alimenta un poco más la polémica distribuyendo la película en el extranjero. Con la liberación de Francia, Clouzot consigue evitar la presión, al contrario que la mayoría de los empleados de la Continental-Films, pero es condenado a una inhabilitación de por vida. Gracias a la intervención de grandes personalidades francesas como el magnífico director Jacques Becker, el escritor y periodista Henri Jeanson, o el guionista Pierre Bost que firmaron el texto Cocos contra Corbeau, finalmente Clouzo volvió a la realización.

Detrás de esa gran polémica se esconde una grañidísima película, basada en un caso real, conocido como El caso Tulle, que ocurrió entre 1917 y 1922 en la ciudad francesa de Tulle, en la que una oleada de misivas anónimas invade la ciudad. Miles de cartas dirigidas a particulares o encontradas en cualquier sitio, un banco, una ventana, y que siempre difaman y denunciaban el lado más oscuro de cada ser humano las infidelidades, la hipocresía, envidias, avaricia, etc…

Este hecho causo un gran trauma en la ciudad, donde poco a poco se formó una atmósfera de continua sospecha, de temores y desconfianza. El autor de estos anónimos firmaba como El ojo del tigre, y no con un dibujo del cuervo como en la película.

Clouzot sabe representar todas esas sensaciones angustiosas y la malicia de las personas perfectamente en su film, que da una visión tremendamente desesperanzada del ser humano. La película esta ambientada en San Robin una ciudad de provincia y Clouzot se centra en la figura del doctor Rémi Germain, que es acusado en las primeras cartas enviadas por El Cuervo de prácticas abortivas, ya que en sus tres últimos partos sólo sobrevivieron las madres. Las cartas aumentan y empiezan a dirigirse a mucha más gente, y llegan a ser tan crueles que uno de los enfermos del Dr. Germain se suicida tras recibir una carta en la que se desvela su verdadera enfermedad.

La película es puramente expresionista, ayudándose del blanco y negro, logra resaltar lo oscuro de sus personajes, Clouzot que siempre juega con las sombras maravillosamente, en esta película logra la perfección, sobre todo en la escena en la que el Dr. Germain y Vorzet mantienen una conversación sobre la maldad y la bondad mientras una lámpara hace de péndulo, cuando Vorzet la empuja, iluminando a uno y a otro alternativamente, esa escena es prodigiosa. Con todo lo que acompaña a la película y lo escalofriante que puede llegar a ser el asesinato final, normal que muchos digan que es la obra maestra de Clouzot.




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lunes, 7 de septiembre de 2009

En legítima defensa 1947 (Quai des Orfèvres)

Es la película con la que Clouzot volvió a la realización después de la inhabilitación sufrida tras la desocupación de Francia, y que reafirmo su talento con gran reconocimiento de la crítica. En esta cinta Basada en la novela Létitime défense, de Stanislas-André Steeman, Clouzot a parte del suspense y el crimen, se centra más en los personajes, en sus celos, en su sentimiento de culpa, en su carácter, consiguiendo una película con mayor carga emocional que sus sucesoras. Quai des Orfèvres es el titulo original y viene a significar algo así como “Scotland Yard”.

La película centra el argumento en Jenny, una cantante de music-hall con grandes aspiraciones, y sobre todo en el matrimonio de ella con su marido Maurice, que se verá afectado directamente por los actos de su mujer. La cantante conocida como “Jenny Lamour” a veces hace uso de sus encantos para lograr con más facilidad sus objetivos, y sobre todo lo hace con un adinerado viejo lascivo. Maurice su marido harto de las sospechas y las mentiras de Jenny, se dirige una noche a la mansión del financiero donde tenían una cena el y su mujer, con intención de matarlo, pero para su sorpresa cuando llega y entra en la casa ya esta muerto. Jenny le cuenta a su mejor amiga Dora que acababa de matar a ese hombre porque intentó sobrepasarse con ella y que por error había dejado olvidado allí el abrigo. Entonces Dora se dirige hasta la mansión para recogerlo. Y aquí tenemos el argumento, un asesinato y tres personas implicadas.

Clouzot muestra en una de las partes más intensas de la película, con una gran precisión y detalle, como Maurice prepara fríamente su coartada la noche en la que pensaba cometer el asesinato. A partir de aquí entra en escena el detective Antoine, que es un hombre muy peculiar, siempre relajado o con sueño y a veces quejándose mientras hace las preguntas porque se tiene que volver a casa, con su hijo, un niño mulato. Aun así el detective hace muy bien su trabajo, interrogando a los tres implicados, el que m relajado s se ve afectado por esta presión es Maurice que suda y se angustia como nadie, mientras que Jenny y Dora están mucho más relajadas.

El detective Antoine se hace el total protagonista en la segunda parte de la película gracias a la fuerza del personaje y a la gran interpretación de Louis Jouvet. Mientras tanto los otros personajes no desaparecen, Maurice y Jenny tratan de sacar adelante su debilitado matrimonio a la vez que a Dora se le intuye una atracción lésbica por Jenny.

En esta película, gracias al detective Antoine, veremos como los fallos de carácter de las personas pasan a ser autenticas debilidades humanas.

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domingo, 6 de septiembre de 2009

El Salario del Miedo 1953 (Le salaire de la peur)

Basada en la novela de mismo nombre escrita por Georges Arnaud, El salario del miedo es un amargo retrato de la avaricia, como también lo es El tesoro de Sierra Madre de John Huston, pero el film de Clouzot no se limita a eso, sino que de una manera muy original lo enmascara tras una película de aventuras en la que gracias a las distintas situaciones que vivirán sus protagonistas, al mando de sus camiones, se alcanzarán unos niveles de tensión difícilmente igualables por otra película.

En una calurosa aldea venezolana en mitad de la nada, Las Piedras, la vida es lenta, aburrida, un lugar donde los fracasados de distintas partes del mundo esperan alguna oportunidad de trabajo para salir de la miseria, mientras una empresa estadounidense explota el recurso natural más valioso del país, el petróleo. Gracias a esta compañía, un día se les da la oportunidad de salir de esa miseria, eso si, arriesgando sus vidas. La Southern Oil Company sufre un accidente en una de sus explotaciones lo que provoca trece muertes y un incendio casi imposible de controlar, para ello necesitan provocar una gran explosión con nitroglicerina y tapar el incendio. La misión que se les encarga a estos elegidos será transportar dos camiones cargados de nitroglicerina, la cual explota ante el más mínimo movimiento brusco, a través de una carretera de montaña durante trescientos kilómetros. Se les pagará con dos mil dólares por persona a los que lleguen al destino.

Tras pasar las distintas pruebas demostrando su pericia al mando de un camión son cuatro los elegidos, Luigui, un albañil italiano al que le quedan pocos meses de vida debido a la silicosis, el corso Mario, Jo el mafioso parisino, y el alemán Bimba.

A partir de aquí comienza una proeza cinematográfica llena de curvas, baches, voladizos de madera que se derrumban, piedras, etc. Que choca con la primera parte de la película que puede ser un poco lenta y larga donde se describe la vida de los protagonistas. Durante todas esas dificultades Clouzot es capaz de narrar la historia de el joven Mario y Jo que durante el largo viaje han intercambiado completamente sus papeles, ahora Mario es el que manda, el que está obsesionado con lograr el objetivo cueste lo que cueste, y Jo que antes era un fanfarrón y adorado por Mario ahora está hecho un cobarde y un don nadie.

En Estados Unidos la película tuvo varias escenas censuradas debido al ati-americanismo ya que la compañía petrolífera era americana. Otra vez vemos a la mujer de Clouzot, Vera, interpretando un papel, y también al gran veterano del cine francés Charles Vanel. Impresionante final acompañando la melodía de El Danubio Azul de Strauss el baile de celebración en Las Piedras y del camión de Mario en la carretera.

Podríamos decir que El salario del miedo rodada en el sur de Francia por problemas de presupuesto, es la primera joya de un género que hasta entonces no existía: la road movie. Es la película más premiada de Clouzot, ganadora de la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes 1953 (Henri-Georges Clouzot), y Mención especial para Charles Vanel. Ganadora del premio Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín 1953. Premio BAFTA a la mejor película 1955.

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